Ensayos comparativos: la base para elegir híbridos con respaldo técnico.

 

Las redes de ensayos multiaño y multiambiente realizadas por INTA se consolidaron como una herramienta clave para evaluar rendimiento, estabilidad y adaptación real de los híbridos de sorgo en cada región productiva. Los resultados muestran cómo la genética moderna, evaluada en condiciones reales de producción, permite mejorar rendimientos y estabilidad campaña tras campaña.

En Argentina, el sorgo dejó de ser el cultivo de los ambientes flojos para volver a jugar en primera. La campaña 2024/25 lo mostró con números concretos: la cosecha nacional alcanzó 2,9 millones de toneladas, con una superficie sembrada cercana a 1,0 millón de hectáreas, lo que implicó un aumento del 22% versus 2023/24, y un crecimiento interanual de producción del +16%. En el mapa productivo, Santa Fe, Santiago del Estero, Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos volvieron a aparecer como provincias protagonistas, en línea con el perfil territorial amplio que caracteriza al cereal.

Ese renacer no se explica solo por precio o por rotación. Se explica, sobre todo, porque el sorgo está encontrando una forma más moderna de producirse: mejor genética, mejores tecnologías de manejo y, fundamentalmente, más información comparativa disponible para decidir qué híbrido sembrar y cómo. En esa lógica, los ensayos de redes y experimentales, con INTA a la cabeza, se convirtieron en una herramienta práctica para bajar incertidumbre, comparando materiales en ambientes reales, repitiendo campañas, y transformando resultados en decisiones.

Cuando uno mira el cultivo con lupa, aparece un dato que ordena toda la conversación: la brecha de rendimiento.

En algunos casos, según ensayos regionales, la diferencia entre el rendimiento potencial y el logrado en lote superó los 4.000 kg/ha. Esta brecha se explica, en algunos casos, por no acertar con el paquete completo (híbrido correcto + fecha + densidad + nutrición + control de malezas + sanidad). En la misma línea, se menciona que con híbridos de ciclo corto se pueden lograr 10 t/ha, y con intermedios a largos, en ambientes comparables, hasta 15 t/ha. Esa referencia no es un techo mágico, es una invitación a mirar el cultivo con el mismo rigor con el que se mira el maíz.

 

Resultados a campo

 

En Córdoba, por ejemplo, la EEA INTA Manfredi viene sistematizando ese trabajo con evaluaciones comparativas. En la campaña 2024/25 se reporta un ensayo comparativo de rendimiento donde se evaluaron 40 híbridos comerciales y pre-comerciales de sorgo granífero para determinar su comportamiento en la zona central de la provincia. Y lo más valioso es la continuidad: en el mismo registro aparecen campañas previas (2021/22, 2022/23, 2023/24). Reforzando así la idea de que la comparación multiambiente y multiaño es la que realmente permite hablar de estabilidad.

En Santa Fe, el enfoque de red también se consolidó. La Red de evaluación de cultivares coordinada desde INTA Oliveros publica resultados para orientar la elección de híbridos, contemplando variabilidad ambiental y desempeño por sitio. Además, INTA pone a disposición informes de campaña con ensayos comparativos en estaciones como Reconquista, Rafaela y Oliveros, cubriendo materiales graníferos, sileros y forrajeros.

 

La disponibilidad de información pública es un cambio cultural. El productor ya no elige a ciegas ni solo por experiencia de alambrado, sino con evidencia que ayuda a defender la inversión.

TOB 1078 IG

· Alto rendimiento en grano.

· Versatilidad en control de malezas.

· Tolerancia al pulgón amarillo del sorgo.

· Ideal para sistemas de manejo eficiente.

Genética y resultados: TOB1078 IG

 

¿Cómo responde el TOB 1078 y por qué hoy se lo menciona tanto cuando se habla de comparativas? Porque es un híbrido pensado para el “sorgo moderno”: rendimiento, estabilidad y tecnologías que resuelven problemas concretos de campo. Desde el posicionamiento técnico-comercial de RAGT, TOB 1078 IG se describe como un material granífero de altísimo potencial, con posibilidad de uso doble propósito (grano seco, grano húmedo o silaje de alta calidad) gracias a su relación grano/planta y su versatilidad.

Pero su diferencial no es solo su rinde. En la práctica, el sorgo suele perder rendimiento por dos causas silenciosas: malezas difíciles y pulgón amarillo, derivando en el estrés asociado. En ese punto, el paquete tecnológico que acompaña al híbrido pesa tanto como el híbrido mismo. En la ficha técnica de TOB 1078 IG se lo encuadra dentro de SFull, combinando SProtect® + igrowth®, y se lo destaca por “alto rendimiento en grano”, “versatilidad en control de malezas” y tolerancia al Pulgón Amarillo del Sorgo. Además, se destacan sus atributos agronómicos: ciclo intermedio/largo, altura aproximada, panoja compacta, días a floración y cosecha.

En términos de manejo, esto es más importante de lo que parece. La tecnología de tolerancia a herbicidas del sistema igrowth® se alinea con una realidad argentina: lotes con gramíneas complicadas y escapes que, en campañas secas o con nacimientos escalonados, te come kilos sin hacer ruido. Si el sorgo entra lento o compite desde temprano, la brecha se agranda. Por eso, cuando se habla de cerrar brechas, no lo reduce a genética: lo conecta con decisiones de densidad, distancia entre hileras, fertilización eficiente, y control de malezas y plagas con tecnologías disponibles.

Con ese marco, los ensayos comparativos (INTA y redes regionales) se vuelven la forma más directa de demostrar qué pasa cuando se combina genética + manejo. No es casual que el sorgo haya capitalizado el cambio de estrategia en 2024/25, con productores buscando alternativas frente a riesgos en maíz, y que haya crecido fuerte en área. Esa dinámica también empuja a profesionalizar la elección de híbridos: cuando el cultivo gana escala, el costo de equivocarse con el material se vuelve mucho más alto.

Entonces, ¿qué “demuestran” hoy las comparativas en sorgo en Argentina? Demuestran tres cosas bien terrenales. Primero, que el potencial está, pero aparece cuando se ordena el sistema: fecha y ambiente, control temprano de malezas, y un cultivo que no se atrasa en el arranque. Segundo, que la estabilidad entre ambientes vale casi tanto como el máximo rinde de un sitio puntual, y por eso las redes multisitio (como las coordinadas por INTA) son tan útiles. Tercero, que híbridos como TOB 1078 IG, cuando se integran a un planteo moderno, especialmente con el respaldo tecnológico para malezas y pulgón amarillo, encajan perfecto en el objetivo de “cerrar la brecha” que hoy separa al lote promedio del lote que realmente expresa el techo.

igrowth®  y su correspondiente logo son marcas registradas de titularidad de Advanta Semillas® DMCC, una empresa del grupo UPL.

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