Arveja amarilla, el cultivo que gana terreno a base de genética, rendimiento y rentabilidad.

 

El potencial de rendimiento de la arveja amarilla en Argentina es alto y está respaldado por números concretos: área en crecimiento, exportaciones que se multiplican, precios relativos competitivos y un horizonte de demanda global alineado con las tendencias de consumo de proteínas vegetales. Por el lado agronomico, su aporte biológico de nitrógeno y su capacidad para cortar ciclos de plagas y enfermedades la convierten en una herramienta agronómica eficiente.

La arveja amarilla dejó hace rato de ser una curiosidad en los lotes invernales argentinos. En pocas campañas pasó a ocupar un lugar relevante dentro del complejo de legumbres y, sobre todo, a consolidarse como un cultivo con fuerte potencial de rendimiento y una inserción internacional muy dinámica.

 

Hoy, pensar en arveja amarilla es pensar en proteína vegetal exportable, en diversificación de la rotación y en una relación precio insumo/producto que, bien manejada, puede competir de igual a igual con trigo u otros cultivos de invierno.

 

Evolución reciente: área, producción y exportaciones en alza

 

En la campaña 2024/25, la Secretaría de Agricultura informó que el área total de legumbres alcanzó 956.000 hectáreas y una producción récord de 1,29 millones de toneladas, un 57% más que la campaña anterior. Dentro de ese conjunto, la arveja ocupa 107.000 hectáreas y explica alrededor del 23% del volumen exportado de legumbres, con Venezuela como principal destino, seguida de otros mercados como Brasil y China. Es decir, uno de cada cuatro dólares que entran por legumbres hoy viene de la arveja, y una fracción creciente de ese negocio corresponde al segmento de grano amarillo.

Los datos de INASE y del SISA muestran que el cultivo no sólo crece en superficie, sino también en calidad tecnológica. En la campaña 2024/25 se sembraron 83.295 hectáreas de arveja declaradas en SISA, 8,2% más que el ciclo previo; el 76,5% del área correspondió a arveja verde y el 23,2% restante a arveja amarilla. Más de la mitad se implantó con cultivares con propiedad intelectual y genética relativamente moderna. Si miramos un poco más atrás, en 2022/23 la arveja amarilla llegó a representar casi un tercio del área nacional, impulsada por el auge global de los alimentos “plant based” y el uso de su proteína en sustitutos cárnicos. En paralelo, provincias como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba concentran más del 90% de la superficie sembrada.

Un mercado internacional en expansión

 

Donde la arveja amarilla muestra hoy su mayor atractivo es en el frente comercial. El complejo arveja pasó de exportar apenas 7 millones de dólares en 2023 a 49 millones en 2024, uno de los saltos relativos más fuertes entre las cadenas agroindustriales argentinas. La estrategia país de posicionarse como proveedor de proteínas vegetales y el hecho de que la arveja sea la única legumbre argentina habilitada para ingresar a China juegan a favor.

Además, desde 2025 China aplica un arancel del 100% a la arveja proveniente de Canadá, uno de los grandes proveedores mundiales. Este cambio encarece la arveja canadiense y abre una ventana para orígenes alternativos como Argentina, siempre que se pueda garantizar volumen y calidad.

En el mercado, la arveja amarilla tiene además un plus estratégico: su destino final no es sólo el consumo en seco o la exportación a granel, sino la industria de proteínas vegetales, harinas y texturizados que abastecen tanto a mercados internos como a cadenas globales de alimentos basados en plantas.

Argentina ya cuenta con empresas produciendo texturizados de arveja amarilla para uso industrial, lo que permite capturar más valor y, a la vez, estabilizar la demanda a futuro.

 

Precios, costos y relación insumo/producto

 

Los precios de referencia ayudan a entender la situación actual. En el mercado interno, los valores orientativos se ubican en torno a 280.000 pesos por tonelada de arveja amarilla, mientras que en los mercados internacionales las cotizaciones oscilan entre 180 y 200 dólares por tonelada, dependiendo del origen.

Los tableros de márgenes del Ministerio de Agricultura proyectan precios a cosecha de unos 305 dólares por tonelada para arveja amarilla en 2025/26, con márgenes positivos tanto en campo propio como arrendado.

La estructura de costos es relativamente competitiva: menor dependencia de nitrógeno respecto al trigo, requerimientos moderados de fósforo y una logística que, al adelantarse a la cosecha de los cereales, genera ahorros operativos. Con rendimientos de 2,5–3 t/ha, el cultivo cubre sin problemas los costos directos y deja un margen atractivo.

 

Beneficios agronómicos: rotación más eficiente y suelos más sanos

 

Desde el punto de vista agronómico, la arveja amarilla comparte los beneficios clásicos de las leguminosas de invierno. Es un cultivo de ciclo corto, que se siembra entre julio y agosto y se cosecha normalmente entre fines de noviembre y diciembre, liberando el lote temprano para un cultivo de segunda o para preparar la siembra de la gruesa siguiente.

Su sistema radicular y el aporte de nitrógeno vía fijación biológica mejoran la estructura y la fertilidad del suelo, reducen la necesidad de fertilizantes nitrogenados en el cultivo siguiente y contribuyen a equilibrar el “balance de nutrientes” de los sistemas agrícolas dominados por trigo–soja o maíz–soja. Además, al no ser una gramínea, corta ciclos de enfermedades y malezas propias de los cereales de invierno, lo que se traduce en menos presión de patógenos y menor dependencia de fungicidas en la rotación.

En ensayos de INTA y de universidades en la región pampeana, los rendimientos comerciales de arveja se han ubicado típicamente entre 2 y 3,5 t/ha, con techos superiores a 4 t/ha en ambientes bien manejados, comparables a los mejores registros de arveja verde en zonas como Pergamino.

Ventajas operativas: descompresión de la cosecha y logística más ordenada

 

En lo operativo, el cultivo también suma puntos. La arveja amarilla permite escalonar el uso de maquinaria respecto del trigo, descomprimiendo el “embudo” de cosecha de diciembre. Su ciclo corto libera antes la cosechadora, y en muchas zonas se integra muy bien con esquemas trigo/soja 2ª o arveja/maíz temprano de alta productividad.

A nivel de manejo, exige un muy buen control de malezas de hoja ancha residuales de la gruesa anterior, un cuidado particular en la elección de herbicidas y un ajuste fino de la cosechadora para minimizar pérdidas por desgrane. No es un cultivo “de lote sucio” ni de manejo descuidado, pero con tecnología de proceso correcta la logística se integra sin mayores desafíos.

Genética y mejoramiento: el salto silencioso detrás del rendimiento

 

En los últimos años, la mejora genética fue uno de los factores que más contribuyó al crecimiento del cultivo, especialmente en arveja amarilla. La llegada de materiales con mayor estabilidad, mejor comportamiento frente a vuelco, mayor tolerancia a enfermedades y un índice de cosecha más elevado permitió que los techos productivos superaran con mayor frecuencia las 3,5–4 t/ha bajo manejo profesional. En este avance se destaca el trabajo de RAGT, una de las compañías que más invirtió en programas específicos de arveja para el Cono Sur. Sus desarrollos recientes apuntan a combinar precocidad, alto potencial y calidad industrial —incluyendo uniformidad de grano y calibrado— con una arquitectura de planta más erguida y de tallos firmes, clave para reducir pérdidas por desgrane y facilitar la cosecha directa. Además, la selección por sanidad en follaje y tolerancia a enfermedades como ascochyta ha mejorado notablemente la estabilidad interanual, especialmente en campañas húmedas. Este progreso genético explica en gran medida que la arveja amarilla se haya vuelto una alternativa confiable para ampliar la rotación y capturar mercados de alto valor agregado, donde la consistencia del producto es tan importante como el rendimiento.

Considerando la importancia de la elección del varietal, RAGT desarrolla variedades con genética europea, como RGT Orchestra y RGT Feroe, con alto contenido proteico y ciclos intermedio-corto la primera y ciclo largo la segunda. Estas variedades apuntan a satisfacer la creciente demanda internacional, especialmente de la arveja amarilla.

 

RGT ORCHESTRA

Es una nueva variedad de arveja amarilla de ciclo Intermedio – Primaveral, variedad con genética de elite, disponible en varios países del mundo, que se destaca por su alto contenido de proteína entregando un plus sobre otras variedades.

Ofrece alto potencial de rendimiento (que en Europa oscila entre 7000 y 8000 kilos por hectárea) y gran estabilidad en distintos ambientes productivos. Por diversos factores, esos rendimientos no son alcanzables en el país, siendo que en zona núcleo el promedio está cercano a los 4000 kilos por hectárea. También ofrece una muy buena estabilidad en distintos ambientes productivos, asegurando un excelente porte de planta a cosecha minimizando el vuelco, con muy buena calidad de grano amarillo, redondo y liso.

 

Más detalles en: RGT-Orchestra.pdf

 

 

RGT FEROE

Por su parte RGT Feroe es una variedad de arveja amarilla invernal (ciclo largo) diseñada para maximizar la productividad. Con un alto rendimiento gracias a su vigor y capacidad de ramificación, ofrece excelente tolerancia al frío, extendiendo la temporada de siembra. Su estructura optimiza el uso del espacio y mejora la aireación, mientras que su ciclo intermedio-largo permite siembras tempranas, aprovechando las mejores condiciones climáticas. Además, su amplia ventana de siembra brinda flexibilidad para adaptarse a distintas zonas y estrategias productivas.

 

Más información en RGT-Feroe.pdf

¿Conviene sembrar arveja amarilla hoy en Argentina?

 

Desde lo agronómico, la respuesta es afirmativa en regiones donde el cultivo ya está adaptado: centro y sur de Buenos Aires, sur de Santa Fe, centro-sur de Córdoba y zonas de Entre Ríos. La arveja contribuye a la sustentabilidad del sistema, mejora la rotación, reduce fertilización nitrogenada en el cultivo siguiente y permite usar de forma más eficiente la maquinaria.

Desde lo comercial, el momento es atractivo: exportaciones en expansión, demanda firme por proteína vegetal, ventajas arancelarias frente a Canadá y un mercado doméstico que empieza a industrializar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *